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somos multidudes - somos uno

January 31, 2017

 

Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú

23 Febrero a Abril 2017

 

Si en la primera etapa de su pintura Maroé Susti exploraba las posibilidades plásticas y conceptuales de la autorrepresentación y elegía como escenarios ciertos recintos umbríos en los que podía desarrollar, a su vez, su predilección por perfilar las siluetas de los personajes y ejercer su habilidad para el claroscuro, en la serie que conforma esta nueva muestra personal que reúne piezas realizadas entre 2004 y 2007, por el contrario, predominan las escenas grupales a cielo abierto, circunstancia que en lugar de velar la fisonomía de sus sujetos, desvela por completo sus estados de ánimo y su interioridad.

 

A manera de una “explicación” para este cambio en cierta medida antagónico debemos decir que la división en dos periodos en el trabajo de la artista corresponde a los lapsos que vivió en el Perú y en los Estados Unidos. Y estos cuadros de gran formato poblados de personajes – que se expusieron en Virginia, en el McLean Council for the Arts, hace exactamente diez años – pertenecen al segmento de su obra ejecutada durante aquel exilio voluntario en Norteamérica. La década que nos separa de su realización contribuye, además, con afianzar la aproximación que aquí tentamos.

 

Si en aquellos cuadros que caracterizaron su estilo a lo largo de siete muestras individuales limeñas inauguradas entre 1978 y 1993 percibíamos el sosiego o, cuando menos, la quietud de sus personajes, en las pinturas agrupadas bajo el título SOMOS MULTITUDES, SOMOS UNO, se impone un cierto desasosiego o una angustia coral. La fecha de ejecución de estas piezas no hace sino recordarnos lo que es patente en ellas: los sucesos del “11 de septiembre” – para muchos la fecha inicial de este nuevo siglo – fueron los detonantes psíquicos para la concepción del conjunto. Porque estas piezas constituyen el discurso de una artista migrante que se siente involucrada por partida doble: como migrante peruana – con toda la carga negativa y positiva que ese término encierra – y como ciudadana del país de las oportunidades, el cual, de un día para otro – o de una hora a otra – dejó de ser ese territorio de seguridad y confort que todos conocíamos.

 

El nomadismo y la multietnicidad son, aparentemente, dos de los conceptos cruciales que subyacen en la serie aquí expuesta y algo particularmente evidente en la que consideramos la obra crucial o, en todo caso, la que consigue articularla: me refiero a “Migrando”, pintura que, a primera impresión, nos ofrece la visión “a vuelo de pájaro” de un territorio de topografía abrupta cuyas cimas asoman entre nubes. Una segunda mirada revela que lo que suponíamos era una cartografía brumosa se trata de una multitud bullente que, a pesar del caos y de sus diversas procedencias – étnicas y/o culturales – tiende a congregarse.

Por otro lado, la perplejidad y la histeria son los estados emocionales que se imponen en los cuadros eje: “Desplazados” e “Ira”, por ejemplo, remarcan ese aislamiento que semeja la